| IX.
La emigración.
Otra constante en la vida de la época
era el éxodo, sobre todo a Sudamérica, en busca del lo que
la isla no podía ofrecer. Como en todos los pueblos, mucha gente
de Fasnia abandonó su casa y su familia, y por supuesto eso quedó
reflejado en la crónica de Pepe Urbano.
1
Ya llegaron a La Guaira
aquellos seres
amados
que fueron mal anunciados
y son de La Zarza y Fasnia.
Y rodando en esas playas
se pasaron tantos días
y sin agua y sin comida
se vieron en alta mar
y para poder llegar
cuantas penas sufrirían.
2
Yo fui a La Zarza ese
día
a vender lo acostumbrado
y me quedé asombrado
al ver los grupos que
había.
Muchas mujeres reían
otras estaban llorando
otras tantas preguntando
lo que les pasó
en el mar
para luego criticar
todo lo que va pasando.
3
El día cinco de
mayo
cuando a La Zarza llegué
de este asunto me enteré
que no es posible olvidarlo.
Fue un día dulce
y amargo
según pude comprobar
acababan de llegar
a La Zarza unas cartitas
que trajo una palomita
volando a todo volar.
4
Muchos recuerdos le envío
a Panchillo y a Tejera
al Blanco y a Palenzuela
y a los demás
conocidos.
Que no echen nunca al
olvido
que yo fui uno de aquellos
que rogando a Dios por
ellos
estuve hasta que escribieron
y victoriosos salieron
de aquel terrible atropello.
Los siguientes nos recuerdan que a muchos canarios
aquella aventura les costó la vida.
1
El Breñusca se
perdió
con todos sus tripulantes
perdió el rumbo
y al instante
a lo costa lo lanzó.
Contra una roca chocó
y allí quedó
sumergido
mi pésame más
sentido
reciban sus familiares
que en medio de los mares
pierden sus seres queridos.
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