| V.
Fiestas y parrandas.
Una fecha señalada para todos los fasnieros
es, como no, la Fiesta de San Joaquín. Pero ¿cómo
se celebraba hace unos cuantos años?. Tenemos la suerte de contar
con un testimonio de primera mano en el cual se comenta lo sucedido en
el año 1948.
1
La fiesta de San Joaquín
estuvo muy divertida
con una orquesta lucida
desde el principio hasta
el fin.
Yo creí que era
un violín
y me resultó un
violón
hubo buena procesión
por la octava y por el
día
y luego baile hasta el
día
con bastante educación.
2
La Comisión de
Festejos
se portó divinamente
porque eran todos decentes
desde el más nuevo
al más viejo.
Y como yo no me alejo
todo lo voy apuntando
para ahora estar contando
todo lo que allí
pasó
que aquél que
no presenció
se puede ir enterando.
3
Llevaron traje a la moda
las solteras y casadas
antes no ocultaban nada
y ahora se tapan todas.
Yo no se cómo
se apoda
porque era mucha la gente
vestida elegantemente
corriendo en toda la
plaza
y luego al ir a sus casas
se los quitan de repente.
Otra celebración tradicional es la de
las hogueras, sobre todo en San Juan. Parece que en aquellos tiempos no
se andaban con chiquitas a la hora de echar leña al fuego...
1
La hoguera que se hizo
en Fasnia
en esa montaña
oscura
cogió tan tremenda
altura
que se vio desde Canaria.
Y llamaban desde Izaña
a ver lo que sucedía
pero Nina les decía
aquí no ha pasado
nada
es la hoguera consagrada
que en toda España
se hacía.
No parece que Pepe Urbano fuese muy parrandero,
pero está claro que en la época en que a él le tocó
vivir no estaba la cosa para mucha juerga. De todos modos, rebuscando entre
sus pesías es posible conseguir un par de ellas en las que se entresaca
algo. Vamos a ver.
1
Fue en noviembre un día
dos
cuando de Fasnia salí
y al Escobonal me fui
al dar las cinco el reloj.
En mi compaña
iban dos
muchachos de este poblado
a lo mejor embullados
con las chicas chimajeras
quién quita de
que los quieran
si ninguno se ha casado.
2
Me recuerdo que llegué
muy cerca de La Montaña
a ver una gente extraña
lo cual yo nunca pensé.
Para la sala pasé
aunque un poco avergonzado
el hombre estaba acostado
pero al fin se levantó
y a los tres nos atendió
con vino e higos pasados
3
En casa de Alberto entré
cuando de vuelta venía
allí dejé
poesías
todas las que me acordé.
con Aníbal tropecé
que es un muchacho apreciado
él y sus acompañados
nos estuvieron brindadndo
y allí estuvo
él apuntando
unas que yo había
sacado
4
Más tarde me tropecé
con Celedonio el del
Pino
que es un hombre caballero
y también hombre
de amigos.
Allí me brindó
con vino
y con azúcar y
gofio
y seguimos yo y mi socio
por toda la carretera
y por ser la vez primera
no estuvo mal el negocio.
Y por supuesto una de sus estrofas más
recordadas.
1
Dicen que son los González
los que se beben el vino
pero hay muchos vecinos
que corren los carnavales.
Yo he visto varias señales
que no se pueden borrar
a todos nos gusta tragar
y en esto no me equivoco
y yo tampoco lo boto
si me lo llegan a dar.
|