IV. Crónica de la época.
Como ya se ha podido observar, además
de expresar su opinión sobre todo lo divino y lo humano, Pepe Urbano
ha dejado un noticiario en el que se recogen los hechos más relevantes
que sucedieron en Fasnia en aquellos años. A continuación
se recogen una serie de acontecimientos y anécdotas de la época,
que gracias al poeta ya no quedarán en el olvido.
Se decía por entonces que en cierto de
lugar de Fasnia se oían ruidos muy raros (ahora dirían que
psicofonías...) e incluso se veían cosas sorprendentes:
1
Allá a la casa
de Frías
fue Padre Ramón
muy diestro
como dos mil Padrenuestros
creo que rezó
aquel día.
Él rezó
de Avemarías
otra tanta cantidad
porque dicen que allí
está
el enemigo rondando
pero yo vivo pensando
que no puede ser verdad.
2
Cuentan del miedo de
Frías
que es cosa muy sorprendente
y por él se halla
la gente
comentando noche y día.
Y por eso el otro día
fue a verlo el Padre
Ramón
a echarle la bendición
y bajó atemorizado
el cuento fue celebrado
por toda la población.
3
Mucha gente se creía
que eran cosas del Perrete
pero el que no es muy
tolete
no cree esas tonterías.
Yo siempre me parecía
que eso no podía
ser
que son cosas que hacen
ver
por medio de magnetismo
y siempre digo lo mismo
que algo de eso puede
haber.
4
Yo lo tengo bien pensado
si tal como dicen fuera
del chico al grande estuvieran
todos atemorizados.
Pero que ande con cuidado
el culpable del misterio
por ver si el asunto
es más serio
de lo que ha estado estos
días
le mandan unas folías
y lo echan p’al cementerio.
Pariente le encargó a Pepe Urbano que
le sacara una poesía a su burro, el Perico, pero éste, aguzando
el ingenio, le dio la vuelta al asunto y lo que hizo fue poner en boca
del Perico una poesía dedicada a su dueño.
1
Amo ya estoy enterado
que piensas sacar mi
historia
Pariente vete a la gloria
por lo bien que te has
portado.
Cuánto que te
he trabajado
para ayudarte a vivir
y hasta pena da decir
que vivo de esta manera
sin pajar ni pesebrera
ni cama donde dormir.
2
También estoy
enterado
que me llamas el Perico
yo soy quien te ha puesto
rico
y tú qué
mal me has pagado.
Cuántas cargas
he llevado
desde aquí a las
galerías
cuando en el pueblo no
había
quien las quisiera llevar
y me vienes a pagar
con no echarme ni comida.
3
Válgame San Irineo
no me tienes compasión
en dónde está
la ración
que hace tiempo no la
veo.
No he visto tiempo tan
feo
como ahora estoy pasando
toda la noche esperando
que me eches de comer
y como lo pueden ver
me sigues aprovechando.
4
¿Sabes quién
me la sacó?
el amigo Pepe Urbano
que iban él y
el hermano
por ellos me enteré
yo.
Rosendo algo me indicó
que allí estaba
presente
por eso no te impacientes
ni me vengas con destajos
porque después
no trabajo
aunque a palos me revientes.
Otra poesía en la cual se defiende el
buen trato a los animales y que cuenta un suceso de la época, es
la siguiente:
1
Aquí en esta población
se ha dado un caso muy
triste
verán en lo que
consiste
luego a la terminación.
Uno de la expedición
llegó del campo
cargado
el amo desesperado
le dio un palo tan fuerte
que le ocasionó
la muerte
y lo dejó regañado.
2
En la falda la montaña
en donde llaman La Renta
se encuentra la osamenta
de la yegua tan extraña.
También se ve
allí la caña
o sea el tronco del rabo
que hasta la crin le
han cortado
para hacer un pincel
lo que no nombro es a
él
porque eso es mas delicado.
Las campañas de vacunación parece
que dejaban al pueblo casi tan fastidiado como una epidemia...
1
Por causa de la viruela
todo el mundo se vacuna
sin tener pena ninguna
aunque ésta luego
duela.
Nos vacunan en la escuela
a todos grandes y chicos
a los pobres y a los
ricos
todo el mundo en general
porque si no hay que
pagar
de pesetas veinticinco.
2
No tengo gana ninguna
de levantarme del nido
tengo el cuerpo dolorido
por causa de la vacuna.
Que no pegaba ninguna
decía bastante
gente
y los que se hacían
valientes
han tenido que aflojar
que los he visto temblar
chocando diente con diente.
3
Hay en esta población
otra cosa que da gusto
y al mismo tiempo disgusto
que la llaman picazón.
Se rasca sin compasión
cada cual según
desea
dicen que es cosa muy
fea
el estarse uno rascando
pero si le está
picando
más remedio no
le queda.
Y parece que nadie se escapaba de las prestaciones:
1
El guardia municipal
me citó para la
calle
a dar una prestación
y ahora quiere que me
calle.
La culpa fue del alcalde
porque me mandó
citar
y tuve que ir a almorzar
en casa de una vecina
una lata de sardinas
sin más gofio
ni más pan.
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