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La destrucción del bosque de pinos y la colonización agrícola de la parte alta de de Fasnia dió lugar al paisaje de bancales de piedra seca que conocimos hace años. El que yo recuerdo de pequeño era un paisaje de huertas con cuevas y muy pocas casas (más bien cuartos aislados), tal como habían quedado cuando se implantaron los regadíos en los años 30 y la actividad agrícola se trasladó a las medianías y en la costa. Era un paisaje bien distinto del que actualmente contemplamos. Es indudable que en los últimos años estamos asistiendo a una nueva etapa de destrucción de la belleza de nuestro paisaje de montaña, con una red de pistas asfaltadas y la construcción de muchas casas. La destrucción no ha sido generalmente para mejorar la producción agrícola, sino para crear espacios de recreo que nos permitan disfrutar de la belleza del lugar y de encontrar comodidades para pasarlo bien con los nuestros. El resultado es que disfrutar de esa belleza se ha convertido en una tarea complicada porque la estamos destruyendo a toda velocidad. Pero lo peor está por venir. Actualmente
muy pocos fasnieros pernoctan en las casas que se han construido en la
parte alta. Pero la inminente electrificación de la zona seguramente
traerá más comodidades y cambirá esa tendencia hacia
un turismo de fin de semana en la parte alta. La Seamos claros: en este terreno no hay culpables e inocentes; sólo conscientes e inconscientes. La inconsciencia es el estado previo a la entrada en razón: tenemos una buena prueba en la Playa del Abrigo, cientos de miles de años de actividad natural generaron una hermosa playa, que los fasnieros liquidamos en una generación. Deberíamos impulsar una peregrinación anual a esa hermosa playa para que nos sirva de toma de conciencia de nuestra capacidad destructiva, y que no se nos repita la historia en la zona alta. La cuestión es ¿estamos condenados
a una destrucción de la zona alta que nos equipare en fealdad con
muchas otras zonas de Canarias?, o ¿estamos aún a tiempo
de invertir el sentido destructivo de la edificación y el asfaltado
actuales para dejar a nuestros descendientes tanta o más belleza
de la que heredamos?
En este primer artículo señalaré las que se refieren a los cuatro elementos que más afectan la belleza del paisaje: 1. Es preciso tomar conciencia de que la construcción tiene un impacto tremendo en el paisaje actual. Es preciso tratar de disminuirlo, para lo que existen varias fórmulas. Por ejemplo, para disimular las casas actuales lo más barato es plantarle una higuera delante. En general, incorporar la vegetación alta (pinos, escobones, incluso viña) es una manera de bajar el impacto de la construcción. El bloque de cemento visto es el enemigo a batir, y todos tenemos que ser conscientes de ello. Pintar de blanco no es una buena solución, porque resalta demasiado. Me inclino por tratar de recubrir la casa con una pared de piedra seca, que la haga parecerse a las paredes de las huertas, y utilizando el mismo tipo de piedra que hay en el entorno para no introducir colores ajenos. 2. Para las nuevas casas es preciso inspirarse
en las construcciones antíguas, con pieda amarilla, barro y tejas,
para tratar de imitarlas en versión actualizada, y en los colores
a aplicar a la parte visible de la casa. Me gusta sugerir, aunque aún
tengo pocos adeptos, que lo que debememos hacer 3. La extensión del asfalto a todas las pistas actualmente existentes parece que es inevitable. Esto tiene mala solución, pero algunas medidas siempre se prodrán tomar. Por ejemplo: no crear muros de cemento en las carreteras, sino de piedra vista; utilizar el asfaltado para conducir el agua y aprovecharla; no asfaltar los accesos privados, sino volver a los empedrados. 4. La aparición del cemento en las paredes de las huertas es reciente y tiende a generalizarse. Es preciso ser conscientes de que se trata de una agresión mayor al paisaje, porque destruye la personalidad del monte en su concepción actual. Desgraciadamente las soluciones no son baratas, pero no podemos renunciar a la piedra como seña de identidad. Finalmente, me parece que
es inevitable la parte alta se electrifique tarde o temprano. La Nicolás Díaz Chico. Junio-2.001 e-mail |