A lo largo de este año
(1.996) el municipio de Fasnia está celebrando dos Bicentenarios,
el de la constitución del primer Ayuntamiento y el de la creación
de la Parroquia de San Joaquín, pues hace 200 años, y en
torno a la antigua ermita, se logró la plena autonomía municipal
y parroquial, gracias al empeño de un puñado de vecinos,
cuyos nombres deben figurar en un lugar preferente de la historia de este
pueblo, y entre los que no faltaron un ariquero y un escobonalero, aquí
establecidos. Por ello, vamos a analizar a continuación las principales
circunstancias que rodearon a estos dos acontecimientos, indudables hitos
claves en la historia de la localidad.
ANTIGUA DEPENDENCIA CIVIL Y RELIGIOSA
DE FASNIA Y SUS PAGOS.
El territorio ocupado por
el actual municipio de Fasnia pertenecía, antes de la Conquista
de la Isla, al Bando o Menceyato guanche de Güímar, y dentro
de éste al sector de Agache, que se extendía desde La Ladera
hasta el Barranco de Tamadaya en Arico. Durante el proceso de colonización
se creó una alcaldía pedánea para la comarca de Güímar,
dependiente del Cabildo General con sede en La Laguna, que abarcaba
todo el territorio comprendido entre el Barranco Hondo y el Barranco de
Tamadaya, o lo que es lo mismo, desde la Punta de Guadamojete (donde hoy
se levanta Radazul) hasta las proximidades del Porís de Abona.
Simultáneamente,
por Real Cédula de 5 de diciembre de 1533 se creó la parroquia
o Medio Beneficio curado perpetuo de Güímar, segregado de La
Laguna, que abarcaba toda la comarca y, por tanto, incluía los actuales
términos de Candelaria, Arafo, Güímar y Fasnia. Esta
parroquia comenzó a regir en 1539 y estaba instalada en el Santuario
de la Virgen de Candelaria, del que se había apoderado el clero
secular después de desalojar de él a la fuerza a los frailes
dominicos. En 1543, mediante ajuste y convenio entre dichos religiosos
y el Obispo de Canaria Fray Tomás Ruiz de Virues, se dio la cueva
de San Blas para que Don Pedro González Ocón, primer Beneficiado
de Güímar y Candelaria nombrado por el Cabildo de la isla según
privilegio Real, pusiese en ella el Santísimo Sacramento y la Pila
Bautismal, a fin de que sirviese de parroquia, como así sucedió
durante muchos años. En 1575 se terminó de construir por
los vecinos de Candelaria la iglesia de Santa Ana, pasando a ésta
la parroquia comarcal, que por tanto continuó teniendo su sede principal
en la localidad mariana, aunque el beneficiado titular también oficiaba
en la iglesia de San Juan Bautista, situada en el barrio de Güímar
de Arriba o San Juan. En 1630 la parroquia comarcal pasó a la iglesia
de San Pedro Apóstol de Güímar, abierta al culto en
1610, pues allí estaba el mayor vecindario y potencial económico,
y al haberse derruido un año antes la ermita del barrio de San Juan
a causa de un temporal. Con motivo de este traslado, Güímar
pasó a ser la capital del amplio municipio.
A lo largo del siglo XVI
se fue estableciendo un impor-tante número de vecinos en la parte
sur de la amplia jurisdicción güimarera, agrupados en pequeños
caseríos, los incipientes núcleos de Fasnia, La Zarza, La
Sombrera, Sabina Alta y Valencia; todos ellos tenían que cumplir
con sus obligaciones cristianas y atender sus asuntos de justicia en el
Valle, primero en Candelaria y luego en Güímar, como ya hemos
indicado.
Tras la creación
de la parroquia de San Juan Bautista de Arico en 1639, se pretendió
que los vecinos de Fasnia y pagos limítrofes pasasen a depender
de la nueva jurisdicción parroquial y de la alcaldía pedánea
de la misma localidad. El intento no prosperó en su integridad,
debido a la oposición del Beneficiado de Güímar y a
la de los propios vecinos, que consideraban gravoso el tener que cumplir
con sus obligaciones a una mayor distancia, en una parroquia de menor categoría
y peor atendida. No obstante, esta circunstancia motivó un largo
litigio entre el Beneficiado de San Pedro y el párroco de San Juan
Bautista que duró casi un siglo. En ese tiempo, la mayoría
de los feligreses de la actual jurisdicción de Fasnia continuaron
cumpliendo con sus obligaciones cristianas en Güímar, aunque
un pequeño porcentaje lo comenzó a hacer en la parroquia
de Arico. Este pleito fue reactivado en 1720 y se resolvió definitivamente
por auto del Dr. don Francisco Yañes de Ortega, Canónigo
de la Santa Catedral de estas islas, Vicario de La Laguna y Juez de dicha
causa, dado a 11 de febrero de 1723; en él se disponía literalmente:
"que todos los Besinos comprehendidos en la Raya desde el Barranco de el
Rio, hasta el de Herque asignada en la ereccion y creacion de la Parrochia
de dho lugar de Arico en que estan situados los Pagos de la Sarsa, Sombrera,
Fasnia y Valencia tocan y pertenesen a dha Parrochia de Arico, y como tales
feligreses deven Reconocer pr Propio Parroco a el Benerable Cura que es
o fuere de dha Parroquia, cumpliendo en ella con las obligazes. de Parrochianos";
asimismo ordenaba que estos vecinos se empadronasen en la parroquia de
San Juan Bautista.
CONSTRUCCIÓN DE LA PRIMITIVA
ERMITA DE SAN JOAQUÍN.
Había pasado un siglo
y medio desde la Conquista de la isla; la población de este término
ya superaba el centenar de personas y aún tenían que acudir
a Güímar o Arico para poder oír misa, pues todavía
carecían de un templo. Por este motivo, y con el fin de mejorar
su atención espiritual, a mediados del siglo XVII los vecinos establecidos
en los incipientes caseríos de Fasnia, La Zarza, Sabina Alta, La
Sombrera y Valencia solicitaron y obtuvieron licencia para construir una
ermita, que andando el tiempo, y tras diversas obras de ampliación
y mejora, habría de erigirse en su parroquia.
Fue levantada junto al camino
real, en la jurisdicción de La Zarza pero en un lugar equidistante
a todos los pagos mencionados; la dotó doña María
Rodríguez de Guasa, quien donó a esta ermita dos fincas que
poseía en el Lomo del Santo y en la Fuente Nueva, para con su renta
cubrir los gastos de mantenimiento del templo; y se puso bajo la advocación
de San Joaquín. Ya estaba abierta al culto en 1665, siendo su mayordomo
don Blas González.
Este templo fue atendido
desde su bendición y apertura por diversos capellanes, quienes celebraban
en él la eucaristía en los días festivos; pero los
feligreses del término tenían que desplazarse varias leguas
para cumplir con las restantes obligaciones cristianas (bautismo, confirmación,
matrimonio y entierro), ya fuese a Candelaria, Güímar o a Arico.
PROLEGÓMENOS DE LA CREACIÓN
DE LA PARROQUIA.
El día 2 de enero
de 1794 el Iltmo. Sr. Obispo de Canarias don Antonio Tavira y Almazán,
en su visita pastoral a la Isla de Tenerife, confirmó en la antigua
ermita de San Joaquín a 408 personas de los pagos de La Zarza, Fasnia,
La Sombrera y Sabina Alta, entre adultos y párvulos; en ese día,
según se recoge en el auto de erección, "se enteró
del crecido vecindario de aquellos Pagos, y de la falta de asistencia espiritual
que padecían por la larga distancia de la Parroquia", a donde sólo
podían concurrir al cumplimiento pascual, no sin gran incomodidad
y trabajo, que también experimentaban en llevar a enterrar sus cadáveres
y en ir a bautizar sus hijos a El Lomo, como asimismo en que de tan lejos
se les viniese a administrar el Sagrado Viático y Extremaunción,
con peligro de que no llegase a tiempo.
Ante el conocimiento directo
que el Obispo tenía de su realidad y viendo la predisposición
favorable de éste, los vecinos de los mencionados pagos solicitaron
a mediados de 1795 la creación de una parroquia independiente. En
noviembre del reiterado elevaron una representación al Alcalde Mayor
de La Orotava, para que les autorizase a hacer cuantas juntas fuesen necesaria
para tratar sobre la creación de una parroquia propia, y para que
designase la persona que debía presidirlas, así como la que
debía dar fe de lo tratado en ellas, ante los cuales se debían
otorgar todos los instrumentos de dotación, poderes y demás
papeles y documentos públicos que tuviesen por convenientes para
el expresado fin. El 23 de ese mismo mes el Alcalde Mayor de La Orotava,
Lcdo. don Antonio Minorves y Sevas, concedió la oportuna licencia
y nombró para presidir dichas juntas al Teniente don Diego Antonio
Estanislao Torres, según escrito redactado por el Secretario don
Cristóbal Alvarez de Ledesma.
Cinco días después
el Teniente Torres recibió su nombramiento y convocó la Junta
para el día 6 del siguiente mes de diciembre de 1795 en la plaza
de la ermita de San Joaquín; en el día señalado los
habitantes de Fasnia y pagos inmediatos se reunieron en este lugar, para
otorgar un poder absoluto a favor de varios vecinos (don Josef Díaz
Flores, don Luis Díaz Marrero, don Josef Texa., don Frco. Gonzs.
Leonardo, don Josef Juan Díaz y don Anto. Marques), para que éstos
hiciesen todas las gestiones necesarias para elevar a parroquia la ermita
de San Joaquín; dicho poder fue otorgado ante el acompañado
don Domingo Díaz, por falta de fiel de fechos. Paralelamente, para
la seguridad del aceite de la Lámpara del Santísimo Sacramento
los vecinos más pudientes otorgaron diversas escrituras de imposición
perpetua para sostener la citada lámpara con hipoteca expresa de
bienes raíces y todas las solemnidades necesarias.
CONSTITUCIÓN DEL PRIMER
AYUNTAMIENTO.
Simultáneamente,
el 4 de julio de ese mismo año pidieron a la Real Audiencia de Canarias
el nombramiento de un alcalde pedáneo, un fiel de fechos, un síndico
personero y un diputado para dichos pagos, por distar más de 4 leguas
del lugar de Arico, del que dependían, lo que les ocasionaba graves
inconve-nientes.
Una vez cumplidos todos
los trámites, por disposición del Tribunal Superior de la
Real Audiencia de estas islas quedó dividida y separada la jurisdicción
de Fasnia de la del Lugar de Arico, lo que fue comunicado al abogado y
Alcalde Mayor de la Villa de La Orotava y su partido, el ya citado Lcdo.
Minorves. Por este motivo, el 23 de diciembre de ese mismo año 1795
la máxima autoridad de la jurisdicción concedió su
aproba-ción a la creación de este Ayuntamiento, por lo que
ese mismo día se reunieron en junta, en la antigua ermita de San
Joaquín, los vecinos de dichos pagos para elegir los 24 "comisarios
de electores" que a su vez debían proceder a la elección
de los cinco cargos del primer Ayuntamiento de esta nueva jurisdicción.
Los que obtuvieron más votos para comisarios fueron: don José
Flores 22, don Agustín de Frías 21, don Gaspar Delgado 20,
don Diego Estanislao de Torres 19, don Juan Flores 19 y don Amaro Díaz
19.
Al día siguiente,
24 de diciembre de 1795, hace 200 años, se reunieron los mencionados
24 comisarios en la antigua ermita de San Joaquín y eligieron a
su primer "Ayuntamien-to de justicia", que quedó compuesto por los
siguientes miembros, cuyos nombres deben figurar en letras de oro en la
historia de este pueblo: alcalde real don José Díaz Flores;
primer diputado del común don Mateo Díaz Perera; segundo
diputado del común don Juan de la Cruz; síndico personero
el teniente capitán don Diego Antonio Estanislao de Torres; y fiel
de fechos don Luis Díaz Marrero; ese mismo día tomaron posesión
todos ellos. Allí se acordó que el término llevaría
la denominación del barrio donde se construye-se la nueva iglesia
parroquial. Ambas sesiones fueron presididas por el reiterado Alcalde Mayor
Lcdo. don Antonio Minorves. Con estas actas se abrió el "Libro de
elecciones de oficios políticos del Lugar de Fasnia", que alcanzaba
así su independencia civil.
Durante los primeros años
las juntas del Ayuntamiento se celebraban en la antigua iglesia de San
Joaquín, único edificio público de todo el término.
La toma de posesión de las corporaciones anuales tenía lugar
en la plaza anexa a este templo, ante todo el pueblo, y en el transcurso
de las ceremonias de relevo los alcaldes salientes entregaban el "bastón
de Justicia" a los entrantes.
ELECCIÓN DEL SOLAR PARA
LA NUEVA IGLESIA PARROQUIAL Y NOMINACIÓN DEL NUEVO TÉRMINO.
Tras constituir su primer
Ayuntamiento, los esfuerzos de los vecinos se centraron en lograr la creación
de la parroquia; pero ésta tropezaba aún con otro obstáculo.
Cuando los vecinos de Fasnia le plantearon al Obispo Tavira su deseo de
erigir en parroquia su antigua ermita de San Joaquín, éste
les puso como condición previa el que se comprometieran por escrito
a donar los terrenos y a construir una nueva iglesia, de mayor capacidad
y situada en lugar más céntrico. Asimismo, cuando el 24 de
diciembre de 1795 se eligió al primer Ayuntamiento de esta localidad,
se acordó que la nueva Alcaldía pedánea llevase la
denominación del barrio en el que se construyese la nueva iglesia
parroquial.
Para cumplir con la condición
exigida, el 17 de enero de 1796 se reunieron en la plaza de la men-cionada
ermita la mayor parte de los vecinos de estos pagos, para elegir el sitio
donde se había de erigir la parroquia que pretendían y, habiéndose
discutido varias propuestas, resolvieron edificarla en el Pago de Fasnia,
en los terrenos ofrecidos al efecto por el Alcalde Real don José
Díaz Flores y el Teniente de Milicias don Diego Antonio de Torres,
junto a sus respectivas esposas; por este motivo el nuevo término
y parroquia llevaría en adelante el nom-bre de Fasnia. El
día 26 de ese mismo mes de enero se otorgó la escritura de
donación de los terrenos para la nueva iglesia parroquial.
ERECCIÓN DE LA PARROQUIA
DE SAN JOAQUÍN Y NOMBRAMIENTO DE SU PRIMER PÁRROCO.
De este modo, una vez que
los vecinos de Fasnia se comprometieron a construir una iglesia decente
y a asumir su dotación, principal exigencia para erigir la parroquia,
ya no hubo impedimento para que esta ilusión colectiva se hiciese
realidad. Así, por auto del ilustrado Obispo Antonio Tavira y Almazán
de fecha 29 de enero de 1796, cuando se hallaba de Visita Pastoral en el
Puerto y Plaza de Santa Cruz de Tenerife, se erigió la iglesia parroquial
y curato amovible de San Joaquín, segregada de la parroquia de Arico,
de la que había dependido en las últimas décadas,
con sede provisional en la primitiva ermita. No obstante, se erigía
sólo con carácter interino, hasta tanto los vecinos levantasen
el nuevo templo.
Por decreto del mismo Obispo,
fechado a 3 de marzo de 1796, se nombró primer "Cura Rector propietario"
de dicha parroquia interina, establecida en la ermita de San Joaquín
de Fasnia, al presbítero escobonalero don Juan de Castro y Baute,
quien ya había participa-do como testigo en el otorgamiento de algunas
de las escrituras de dotación de la iglesia. Sólo unos días
más tarde, el 13 de ese mismo mes de marzo de 1796, el Obispo Tavira
emitió el decreto de mandatos de la nueva parroquia, uno de los
últimos que dictó en esta Diócesis, antes de su traslado,
en el que establecía las directrices por las que ésta se
habría de regir en adelante, y ordenaba la creación de una
Hermandad del Santísimo Sacramento, "cuyo objeto ha de ser el culto
del Señor Sacramenta-do en todas las funciones que haya manifiesto
en esta Parroquia"; este decreto fue leído al público por
el notario público don Domingo Díaz, en la misa celebrada
el 3 de mayo inmediato.
Pocas semanas después
de su creación la parroquia comenzó a regir, pues el 19 de
marzo de dicho año 1796 se celebró en este mismo templo la
función de "colocación", o sea, la primera celebración
eucarística como parroquia, que constituyó el punto de partida
de su doblemente centenaria historia.
El 9 de abril de 1796 el
Obispo Tavira dirigió un escrito al Beneficiado de Güímar,
don Florentín Núñez y Torres, comunicándole
que la división de la nueva parroquia de Fasnia con la del Lomo
de Arico se establecía en el Barranco de Cano, lo que se le comunicó
también a los dos párrocos afectados y a los alcaldes de
dichos pueblos.
EPÍLOGO.
Como hemos visto, hace 200
años comenzaba la andadura en solitario de las diversas entidades
de población que constituyen el actual término municipal
de Fasnia, con lo que sentaban las bases de su propia identidad y de una
historia común, tras haber pertenecido durante 227 años a
la jurisdicción de Candelaria-Güímar y durante 73 a
la de Arico. En este año conmemoramos el Bicentenario del Ayuntamiento
y el de la Parroquia de San Joaquín. Ambos eventos constituyen un
hito clave en la historia de este pueblo, por lo que deben constituirse
en una celebración de integración, de unión entre
el Ayuntamiento y la Iglesia, entre los diferentes núcleos de población
y entre todos los vecinos de este término, sea cual sea su origen,
profesión, clase social o ideología. Esta celebración
les pertenece a todos los fasnieros, presentes o ausentes, y todos deben
volcarse en ella para demostrar su amor por su municipio y por sus parroquias.
Deseo de todo corazón que los actos programados con motivo de este
doble Bicentenario sirvan para que los fasnieros se sientan cada vez más
orgullosos de su pueblo.
Octavio Rodríguez Delgado
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